1-Accionar de una forma repetida y compulsiva el botón de los intermitentes, sabes que los llevas apagados, pero es igual, inconscientemente no paras de apretar el botoncito, por si acaso.

2-Mirarte cuando pasas por algún escaparate de una tienda, y es que eso de verte a ti mismo subido en tu flamante moto da mucha satisfacción.
3-Subir a la moto siempre por el mismo lado, aquí creo que ganaría por goleada hacerlo por el lado izquierdo, pero hay gente para todo.
4-Siempre que vas solo en la moto llevar las estriberas del pasajero plegadas, no se sabe porqué motivo provoca una decepción muy grande bajarte de la moto y ver que has conducido con las estriberas del pasajero abiertas, ¡Qué rabia!

5-Apretar ligeramente pero de forma repetitiva la maneta de freno cuando estas parado en un semáforo, para escuchar el “clic-clic” del interruptor.

6-Ponerle nombre y hablarle a tu moto, si, ya sabemos que no te va a contestar, pero todos creemos que nuestras motos tienen “alma”.
7-Ponerse la equipación en un orden concreto, por ejemplo; primero el casco, luego la chaqueta, después el guante derecho y por último el izquierdo, seguro que cada piloto tiene su ritual, pero consciente o inconscientemente todos lo hacemos.
8-Llevar un amuleto, ya sea encima de tu cuerpo o en alguna parte de la moto, este punto puede ser de lo mas variado, hay quien lleva una prenda de un color determinado, un objeto oculto en alguna parte de la moto, algo de madera junto con las llaves, etc.
9-Antes de subirte a la moto, cerrar todos los bolsillos de la chaqueta y una vez hecho, comprobarlo de nuevo un instante previo a emprender la marcha.
10- Cada vez que repostas combustible poner a 0 el marcador parcial del cuenta kilómetros. Sabes perfectamente cuantos kilómetros puedes hacer con el depósito lleno, incluso tu moto lleva indicador de nivel de gasolina, pero da igual, debes tenerlo todo controlado.

11-Al dejar la moto aparcada mirarla desde varios ángulos sintiéndote orgulloso de ser el propietario de semejante maravilla, y a medida que te vas alejando de ella, te giras para volver a verla una vez más desde la distancia, como despidiéndote hasta el próximo día.

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